Mi casa navideña en tiempos de COVID.

Mucho se ha hablado de que estas Navidades no van a ser iguales a las pasadas, como este 2020 tampoco lo está siendo. A los engorros de estar siempre con mascarilla y en lavado de manos continuo con gel desinfectante, unimos el no poder besarnos ni abrazarnos -precisamente cuando más lo estamos necesitando- y el no poder ver a nuestros seres queridos, sobre todo a los más mayores (que son el principal grupo de riesgo y a los que tenemos que cuidar con más ahínco). Con este panorama, se presentan unas Navidades difíciles.

Es por este motivo por el que, unidos a la ilusión y a la esperanza de que el año 2021 traerá el fin de esta situación y la vuelta a nuestra anterior normalidad, debemos de construir unas Navidades únicas, donde nuestro hogar sea el reflejo de nuestros seres queridos, de lo que ellos representan y, sobre todo, del Amor incondicional.

Para ello vamos a utilizar 3 espacios visibles, pues nos deben de servir también de refugio en nuestras horas más bajas y de ánimo para volver a levantarnos.

En primer lugar, recurrimos a uno de los iconos navideños por excelencia: el árbol de Navidad. Sabemos que lo solemos colocar en un lugar destacado de nuestro hogar, por eso es ahí donde deben de estar nuestros seres queridos; para ello utilizamos como adornos de nuestro árbol navideño la colocación de fotos de familiares y amigos y de pequeños objetos que nos los recuerden.

En segundo lugar debemos de buscar el sitio más transitado de nuestro hogar (en este caso, hemos utilizado las escaleras que unen las habitaciones con el pasillo principal que da al salón y a la cocina). Aquí colocamos un segundo árbol, esta vez hecho con las postales que año tras año nos han mandado las personas que nos importan (si no tenemos suficientes, podemos utilizar esas fotos sin marco que pululan por rincones de nuestra casa). Al tratarse nuestro segundo árbol de un elemento plano que se ve de un vistazo es el toque ideal para colocar en el lugar más transitado de nuestra casa.

En tercer lugar, y no menos importante, no podemos olvidarnos de nuestro tradicional Belén o Nacimiento (ese que nos enseñó a poner nuestro padre o abuelo). También tendrá un lugar destacado: en este caso, utilizamos el hueco de la chimenea para darle visibilidad. Si no tenemos chimenea, el hueco de un mueble principal nos vendrá bien. Nuestra chimenea no sólo va a ser la guarida del Belén sino el soporte de nuestro móvil o tablet para realizar un acto que se ha popularizado en estos tiempos: las videollamadas. Estas nos han acercado a nuestros seres queridos a lo largo de este año y, ahora más que nunca, no pueden faltar.

Pero aquí nos podemos encontrar con un pequeño problema, como el que nos pasó en nuestra chimenea: el grosor de los ladrillos que sobresalen de ésta no son lo suficientemente largos para servir de base a nuestro móvil. Entonces recurriremos a una tabla -en nuestro caso a una pequeña puerta de mueble de cocina- que, con el suficiente anclaje que le realizamos, va a suplir la carencia de base.

Además, para nuestras videollamadas navideñas necesitamos que nuestra chimenea esté acorde con la deco de nuestro hogar, por lo que buscaremos una decoración lo más parecida posible a los elementos adyacentes: árbol de Navidad, decoración de muebles cercanos… para darle continuidad al entorno pero sin perder la peculiaridad al espacio. 

Sólo espero que estas ideas os sirvan para pasar lo mejor posible estas fiestas con el sentimiento de tener cerca a los seres queridos y su amor, con independencia de la distancia u otras circunstancias que nos impidan tenerlos físicamente, porque no olvidemos que una persona estará con nosotros si se la recuerda y se la tiene presente.

Mucho ánimo a todos, Feliz Navidad y que este 2021 nos vuelva a acercar más aún a los que más queremos.


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